domingo, 24 de julio de 2016

Miénteme

Deja que crea en duendes y en hadas.
Arranca de los estantes la etiqueta de ficción.
Conviértete en el cómplice de mi feliz ignorancia.
Cuéntame cuentos con finales perfectos.
Decora el mundo para mí.
Engañame cada día. 
Porque de lo contrario sería duro.
La realidad me golpearía de lleno.
Tal vez dejaría de soñar para siempre.
Perdería mi inocencia.
Y lo que es peor,
podría perder la esperanza.
¿De qué color se volverá el mundo si pierdo la esperanza?
¿A dónde irán los duendes y las hadas?
¿Y qué pasará con las historias que había creído reales?
Miénteme.
Mantén el mundo a mi alrededor dulce como el algodón de azúcar.
O dime la verdad
y conviértete tú en mi esperanza, mi duende, mi historia real.

miércoles, 20 de julio de 2016

Escalofríos.

Creía que tenía el corazón roto en pedazos suficientes, del tamaño adecuado para escribir algo decente. Pero no siempre es así de fácil canalizar las emociones que han sido la dinamita. Y esta noche he estallado en pedazos irregulares e imperfectos, con los que apenas puedo escribir mi propio nombre.

jueves, 14 de julio de 2016

Cartón

Prometí que iba a odiarte como merecías aquella mañana. Pero cuando llegó la noche, había olvidado olvidarte, tendida en el enredo de tu pecho.

miércoles, 15 de junio de 2016

Zafira

Se puede coger cariño a un objeto.
Aquel coche llevaba en la familia desde que tenían recuerdos. Habían recorrido miles de kilómetros y vivido cientos de historias en él. Habían asumido que una de ellas sería quien lo arrancase por última vez.
Pero la vida da muchas vueltas, y una de ellas se llevó el coche. Obviamente, si las cosas hubieran sido distintas, eso no habría supuesto ningún cambio. Sin embargo, era casi como una despedida.
Empezaron a darse cuenta de que eran capaces de reconocer el sonido de su motor, pues se giraban en la calle cada vez que un modelo similar pasada cerca, "mira, mamá, un zafira".

jueves, 12 de mayo de 2016

El acero del que no estamos hechos.

Tenemos hierro en la sangre, para soportar los golpes que nos va a dar la vida. Pero eso no nos hace indestructibles, en absoluto. Aunque nos encanta hacer ver que es así. Somos fuertes, fieros e indestructibles. Aunque todos sabemos que no es cierto. No importa. Porque, al final, lo que importa es que lo superamos, de una u otra forma, sacamos las fuerzas de donde no las hay. Sacamos la voluntad de donde ni sabíamos que la había. Y proseguimos el camino dejando nuestra huella en el suelo que pisamos, para recalcar que hemos tenido  el coraje necesario para seguir avanzando. Porque estamos completamente vivos, el mundo es nuestro y podemos sostener las riendas de nuestra vida con una sola mano. Damos la imagen de indomables y carismáticos, a pesar de que la inseguridad nos coma por dentro. ¡Pero nos negamos a caer! Y si lo hacemos, ¡que no importe! Nos pondremos en pie con la cabeza alta y las manos temblorosas. Porque somos seres sensibles con hierro en la sangre.

sábado, 7 de mayo de 2016

Ahogo.

Los pilares en los que confiaba como soporte se fueron deshaciendo. Y ella, que no sabía de qué ladrillos fiarse para construir una nueva columna, tuvo que sostener el techo únicamente sobre sus doloridos hombros, rogando porque el peso no la aplastara. "Solo un poco más." se dijo. Pero el peso comenzaba ya a clavarse en sus huesos, que iban agrietandose.

viernes, 22 de abril de 2016

La Reina.

Quiero lo que es mío por derecho. Y puesto que vuestra única obligación es la de obedecer mis mandatos y servirme, vosotros me lo vais a entregar. Y más os vale no fallar en la tarea que os encomiendo porque en ella entran en juego vuestras vidas. Ahora ¡Id! ¡Traedme aquello que me pertenece! ¡Para que nadie jamás vuelva a osar decirse superior a mí! ¡Y que todo el mundo sepa que su lugar está bajo mis pies, pues no existe grandeza mayor que la mía en este mundo! Estas son mis órdenes y mis palabras. Este es mi mandato. ¡Id y servirme como debéis!